viernes, 27 de abril de 2012

POESÍA. DÍA DEL LIBRO. POEMAS SOBRE LA ROSA, EL LIBRO, LA PALABRA: "La palabra", de Néstor Martínez (El Salvador)

Néstor Martínez

LA PALABRA

He soñado esa palabra…,
que se escapa de mis dedos,
huye de mis labios,
no llega a mis oídos.
Entre los sonidos confusos,
he logrado distinguirla
entre las voces del pueblo,
he percibido su presencia,
mas esquiva mis dedos, labios y oídos.
He soñado esa palabra…
La he visto, fugaz, deslizarse,
disfrazada de varios idiomas,
pero es la misma palabra,
la reconozco aún en las sombras,
la escucho detrás del muro,
la que se esfuma de las paredes,
la que evade mis dedos, labios y oídos.
He soñado esa palabra…,
prohibida, maldecida, subversiva,
clandestina, excomulgada, mutilada.
He soñado esa palabra…,
alegre, siempre joven, decidida…

PRENSA CULTURAL. La última entrevista a García Lorca

Federico García Lorca

   En "La Opinión" (La Coruña):
La última entrevista a García Lorca
   Dos meses antes de su muerte, el escritor confesaba sus inquietudes al ilustrador Bagaría: "Execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista sólo porque ama a su patria con una venda en los ojos".

SALVADOR RODRÍGUEZ (INTRODUCCIÓN Y TRASCRIPCCIÓN)

   El 10 de junio de 1936, en las páginas del diario 'El Sol' se publicaba el resultado de un encuentro entre dos de las personalidades más populares de la cultura de la España republicana: el bohemio periodista y caricaturista Luis Bagaría y Federico García Lorca. Bajo el título de 'Diálogo con García Lorca', el texto ha pasado a la posteridad como la última entrevista realizada al poeta, si bien hay que aclarar que el texto -recuperado en el libro 'Caricaturas republicanas' editado por Rey Lear-, reproduce más bien un intercambio de impresiones en el que ambos personajes se preguntan el uno al otro acerca de cuestiones diversas
   Al paso de los años, aquella entrevista ha ido adquiriendo un valor insospechado. No debemos olvidar que tan sólo un mes y ocho días después de su publicación estallaba la Guerra Civil: el 19 de agosto de 1936, Federico García Lorca era asesinado y, para evitar que le ocurriese lo mismo, a Luis Bagaría no le quedaría otra salida que emprender el camino del exilio, primero a París y después a La Habana, donde falleció en 1940.
   Obviando las preguntas que Lorca también efectuó a su amigo (comprobará el lector que el estilo dista mucho de lo que hoy pudiera considerarse lenguaje periodístico), a continuación transcribimos un extracto de las más interesantes opiniones y reflexiones vertidas por el malogrado literato en aquel diálogo entre camaradas celebrado y difundido a poco más de dos meses de la muerte del dramaturgo y poeta granadino:

   -Luis Bagaría: ¿Crees tú, poeta, en el arte por el arte, o, en caso contrario, el arte debe ponerse al servicio de un pueblo para llorar cuando él llora y reír cuando este pueblo ríe?
   -García Lorca: Este concepto del arte por el arte es una cosa que sería cruel si no fuera, afortunadamente, cursi. Ningún hombre verdadero cree ya en esta zarandaja del arte puro. En este momento dramático del mundo, el artista debe llorar y reír con su pueblo. Hay que dejar el ramo de azucenas y meterse en el fango hasta la cintura para ayudar a los que buscan las azucenas. Particularmente, yo tengo un ansia verdadera por comunicarme con los demás. Por eso llamé a las puertas del teatro y el teatro consagró toda mi sensibilidad.

   -L.B.: ¿Crees tú que al engendrar la poesía se produce un acercamiento hacia un futuro más allá, o al contrario, hace que se alejen más los sueños de otra vida?
   -G.L.: La creación poética es un misterio indescifrable, como el misterio del nacimiento del hombre. Se oyen voces no se sabe dónde, y es inútil preocuparse de dónde vienen. Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir. Escucho a la naturaleza y al hombre con asombro, y copio lo que me enseñan sin pedantería y sin dar a las cosas un sentido que no sé si lo tienen. Ni el poeta ni nadie tiene la clave del mundo. Quiero ser bueno. Sé que la poesía eleva, y siendo bueno con el asno y con el filósofo, creo firmemente que si hay un más allá tendré la agradable sorpresa de encontrarme con él. Pero el dolor del hombre y la injusticia constante que mana del mundo, y mi propio cuerpo y mi propio pensamiento, me evitan trasladar mi casa a las estrellas.

   -L.B. : ¿No crees, poeta, que sólo la felicidad radica en la niebla de una borrachera, borrachera de labios de mujer, de vino, de bello paisaje, y que al ser coleccionista de momentos de intensidad se crean momentos de eternidad, aunque la eternidad no existiera y tuviera que aprender de nosotros?
   -G.L.: Yo no sé en qué consiste la felicidad. Si voy a creer al texto que estudié en el Instituto, del inefable catedrático Ortí y Lara, la felicidad no se puede hallar más que en el cielo; pero si el hombre se ha inventado la eternidad, creo que hay en el mundo hechos y cosas que son dignos de ella, y por su belleza y trascendencia, modelos absolutos para un orden permanente.

   -L.B.: ¿No crees que tenía más razón Calderón de la Barca cuando decía 'Pues el delito mayor/del hombre es haber nacido' que el optimismo de Muñoz Seca?
   -G.L.: El optimismo es propio de las almas que tienen una sola dimensión: de las que no ven el torrente de lágrimas que nos rodea, producido por cosas que tienen remedio.

   -L.B.: ¿No crees, Federico, que la patria no es nada, que las fronteras están llamadas a desaparecer? ¿Por qué un español malo tiene que ser más hermano nuestro que un chino bueno?
   -G. L.: Yo soy español integral, y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; odio al que es español por ser español nada más. Yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista abstracta por el solo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos. El chino bueno está más cerca de mí que el español malo. Canto a España y la siento hasta la médula; pero antes que esto soy hombre de mundo y hermano de todos. Desde luego, no creo en la frontera política.

   A continuacion Bagaría inquiere a Lorca por las dos 'cosas' que, a su juicio, 'tienen más valor en España: el canto gitano y el toreo'. Al respecto de este último, responde el poeta:
   -G.L.: El toreo es, probablemente, la riqueza poética y vital mayor de España, increíblemente desaprovechada por los escritores y artistas, debido principalmente a una falsa educación pedagógica que nos han dado y que hemos sido los hombres de mi generación los primeros en rechazar. Creo que la de los toros es la fiesta más culta que hay hoy en el mundo. Es el drama puro, en el cual el español derrama sus mejores lágrimas y sus mejores bilis. Es el único sitio donde se va con la seguridad de ver la muerte rodeada de la más deslumbradora (sic) belleza.

   -L. B.: ¿Qué poetas te gustan más de la actualidad española?
   -G. L.: Hay dos maestros: Antonio Machado y Juan Ramón Ramón Jiménez. El primero, en un plano puro de sinceridad y perfección poética; poeta humano y celeste, evadido ya de toda lucha, dueño absoluto de su prodigioso mundo interior. El segundo, gran poeta,turbado por una terrible exaltación de su yo, lacerado por la realidad que lo circunda, increíblemente mordido por cosas insignificantes, con los oídos puestos en el mundo, verdadero enemigo de su maravillosa y única alma de poeta.

PRENSA. Viñeta de EL ROTO

   En "El País" (26 abril 2012):

PRENSA. Viñeta de Erlich

   En "El País" (26 abril 2012):

jueves, 26 de abril de 2012

POESÍA. DÍA DEL LIBRO. POEMAS SOBRE LA ROSA, EL LIBRO, LA PALABRA: "El libro", de los hermanos Álvarez Quintero

Hermanos Álvarez Quintero

El libro

Amigo de los amigos,
fuente de predilección,
eres amigo y maestro,
confidente y confesor;
compañero en las vigilias;
en la pereza, aguijón;
en la soledad, recreo;
y en los caminos, mentor.

CUENTO. AVANCE EDITORIAL. Del libro "Los hijos de los días", de Eduardo Galeano (6)


   En "El País":
Setiembre 22
Día sin autos

   Los ecologistas y otros irresponsables proponen que por un día, en el día de hoy, los automóviles desaparezcan del mundo.
   ¿Un día sin autos? ¿Y si el ejemplo se contagia y ese día pasa a ser todos los días?
   Dios no lo quiera, y el Diablo tampoco.
   Los hospitales y los cementerios perderían su más numerosa clientela.
   Las calles se llenarían de ridículos ciclistas y patéticos peatones.
   Los pulmones ya no podrían respirar el más sabroso de los venenos.
   Las piernas, que se han olvidado de caminar, tropezarían con cualquier piedrita.
   El silencio aturdiría los oídos.
   Las autopistas serían deprimentes desiertos.
   Las radios, las televisiones, las revistas y los periódicos perderían a sus más generosos anunciantes.
   Los países petroleros quedarían condenados a la miseria.
   El maíz y la caña de azúcar, ahora convertidos en comida de autos, regresarían al humilde plato humano.

PRENSA. Viñeta de Erlich

   En "El País" (20 abril 2012):

PRENSA CULTURAL. "Espadas sobre fondo de oro", por Félix de Azúa

Félix de Azúa

   En "El País":
Espadas sobre fondo de oro
   La historia de Bernal es una de las últimas épicas caballerescas y su único defecto es el de ser verdadera.

Félix de Azúa 22 ABR 2012
 
   En noviembre de 1519 aquellos hombres protegidos por pesadas corazas y con los caballos resoplándoles en el cogote se adentraron por el gran camino que sale de Estapalapa. No tardaron mucho en montar la formación. A medida que se aproximaban a la gran ciudad, ellos, que sólo conocían los pueblos españoles y las villas coloniales cubanas, iban quedando cada vez más atónitos: “Y de que vimos cosas tan admirables, no sabíamos qué nos decir, o si era verdad lo que por delante parecía, que, por una parte, en tierra había grandes cibdades, y en la laguna, otras muchas; e víamoslo todo lleno de canoas, y en la calzada muchas puentes de trecho en trecho, y por delante estaba la cibdad de México”.
   Al frente de un gentío de indígenas enemigos del azteca formaban 400 soldados al mando de Hernán Cortés. Para nuestra fortuna uno de ellos era Bernal Díaz del Castillo, nacido en Medina del Campo hacia 1495 en cuna plebeya, aunque acomodada, y sin apenas educación porque tenía entonces 20 años y llevaba ya en la aventura americana desde 1514. Este muchacho sería el más grande cronista de la conquista americana aunque, como él decía, “no soy latino”, es decir, no sabía latín ni poseía elegancia literaria ninguna. Su escritura, en efecto, es seca, desaliñada, a veces brutal y vehemente, como sin duda fue su juventud, pero de una inmensa eficacia. La Historia verdadera de la conquista de Nueva España es, a juicio de este modesto comentarista, una obra maestra de la literatura española capaz de medirse perfectamente con las de Cervantes, no en la perfección formal sino en su grandeza narrativa. La reciente edición, muy diestramente anotada y comentada por Guillermo Serés en esa cada día más impresionante biblioteca clásica de la Real Academia, es de todo punto imprescindible para cualquier lector educado. El precio también es educado.
   Esta tremenda historia, sin comparación alguna con nada similar en la literatura europea, comenzó a escribirla un hombre de 60 años cuando ya no podía emprender empresa guerrera alguna, pero no la abandonó hasta su muerte en 1584, añadiendo, quitando, reescribiendo, corrigiendo, enmendando el texto sin descanso, en parecida obsesión a la de Proust. Las razones para escribir, sin embargo, diferían. A Proust le movía el deseo desesperado de salvar algún sentido antes de que la muerte todo lo aniquilara. A Bernal, en cambio, le movían varias indignaciones, la primera y principal de ellas las mentiras de los cronistas oficiales, las cuales le obligaban a tomar la péñola “…porque cosas tan heroicas como adelante diré no se olviden, ni más las aniquilen y claramente se conozcan ser verdaderas, y porque se reprueben y den por ningunos los libros que sobre esta materia han escrito, porque van muy viciosos y escuros de la verdad…”. Se refiere a cronistas como López de Gómara, Gonzalo de Illescas o Paulo Jovio, contra los cuales añadió, por contraste, ese sorprendente adjetivo de “verdadera” a su historia. Él había combatido y sufrido codo con codo con Cortés durante décadas, pero ahora llegaban unos cronistas a sueldo y peroraban disparates pagados por los potentados en busca de fácil fama. Bernal había hecho con su cuerpo la historia verdadera, pues “a tan excesivos riesgos de muerte y heridas y mil cuentos de miserias pusimos y aventuramos nuestras vidas (…) y de día y noche batallando con multitud de belicosos guerreros, y tan apartados de Castilla”, que no podía soportar las invenciones de quienes sin haber empuñado ni una navaja ahora escribían la historia de América.
   “Tan apartados de Castilla”, en efecto, porque la segunda indignación de Bernal es que le estaban quitando sus privilegios y posesiones para beneficiar a unos señoritos recién llegados y sin más mérito que su encumbrada parentela. A partir de 1542, cuando el soldado se acercaba a la peligrosa cincuentena, las “Leyes Nuevas” promovidas por Las Casas para “frenar la esclavitud de los indios, fijar límites a la perpetuidad de las encomiendas y dotar de cierta igualdad a los nativos” (Serés), leyes sin duda tan necesarias como justas, despojaron a los viejos soldados de sus propiedades y beneficiaron a los burócratas emparentados con la nobleza. Las reivindicaciones de Bernal (que respetaba a Las Casas y nunca le dirigió la menor invectiva) asemejan a veces a las del pleiteante obsesivo de Dickens, aunque siempre desde la digna actitud de un soldado viejo y maltratado. De haber vivido en el siglo XVIII se habría comparado con el general Belisario.
   Lo asombroso es que esta historia escrita por un hombre sin apenas formación (aunque lector de novelas de caballerías), enfurecido por cronistas mentirosos, perturbado por la abyecta política española, sea a pesar de todo una obra maestra de la literatura. Lo milagroso es que Bernal fuera siendo devorado por la pasión literaria y a medida que avanzaba en el relato la gracia misma de la narración venciera sobre sus venganzas y miserias privadas, quizás como le sucedió también al gran Saint Simon en su interminable historia. La pura pasión literaria fue lo que le empujó a introducir toda suerte de detalles, cuadros de género, observaciones y escenas de modo que el lector fuera tropezando con “diálogos, anécdotas, catálogos detallados de naves, caballos, provisiones, descripciones fisiognómicas de españoles, mexicanos, tácticas militares, etc.” (Serés), lo que da una viveza singular a esta crónica distinta de todas, pero próxima a la de Herodoto, a quien Bernal desconocía. Aunque “no era latino”, Bernal sí era un narrador natural y tan avanzado en su época que algunos expertos, como Ángel Delgado, no dudan en ponerlo junto a Cervantes como el primero en dar pasos metaliterarios antes de hora.
   Esta es, pues, la historia de un soldado de cuna humilde que se atribuye sin pudor el valor de sus hazañas como un héroe antiguo y siente la injusticia de no acceder a una nobleza, la de las armas, en nada distinta a la que merecieron Amadís o Juan de Austria. No sabía que iba a ser la conquista de América, justamente, lo que acabara con la vieja nobleza guerrera y diera paso a un funcionariado gandul que en pocos años arruinaría el imperio, como siempre ha sucedido en España.
   Y no sólo en España, también para el resto de Europa se avecinaba esa época que Max Weber llamó la del desencanto del mundo, cuyo último y residual modelo heroico sería Alonso Quijano, el hidalgo pobre que sigue creyendo en los encantamientos y milagros de un mundo que él todavía lee a lo cristiano, aunque se rompa la crisma contra la sociedad práctica, pragmática, funcional, que se ríe de él como de un orate porque ha aprendido que la vida va en serio.
   El mundo en el que se crió Bernal era todavía un lugar donde eran posibles los milagros y en el que las hazañas traían consigo gloria, honra y nobleza. El mundo en el que muere Bernal es ya el de los primeros laboratorios científicos, los incipientes Estados administrados por una burocracia de casta, y unos súbditos que van a ir dejando de creer en los encantamientos y milagros para dedicarse a ganar dinero, o, como prefería decirlo Karl Marx, a construir un Paraíso de los humanos levantado con el trabajo humano y no regalado por la divinidad. La historia de Bernal es una de las últimas épicas caballerescas europeas y su único defecto es el de ser verdadera.
 
   Félix de Azúa es escritor.

miércoles, 25 de abril de 2012

POESÍA. DÍA DEL LIBRO. POEMAS SOBRE LA ROSA, EL LIBRO, LA PALABRA: "Doncel de Sigüenza", de José Luis Puerto (La Alberca, Salamanca, 1953)

José Luis Puerto

DONCEL DE SIGÜENZA

En la antigua ciudad,
Recostado en la piedra, piedra él mismo,
Un caballero, llenos los ojos de tristeza,
Medita con un libro
Entre sus manos frágiles.
Lleva abiertas las hojas
Y él reposa callado
Tras tanto guerrear contra el infiel
En pasadas batallas donde encontró la muerte:
“Huye el tiempo y la vida
Del árbol otoñal ya se desgaja
Para pudrirse con las hojas secas
En el fangoso suelo de la muerte.
Huye el tiempo y nosotros
Nos vamos hacia el reino de ceniza
De la nada…”.
Doncel de Sigüenza

PRENSA CULTURAL. "Drácula llora a Bram Stoker, reportaje

Vlad Tepes o 'El empalador', el personaje histórico que inspiró a Bram Stoker para crear a Drácula. ("El País")

   En "El País":
Drácula llora a Bram Stoker
   Hoy se cumplen 100 años de la muerte del escritor irlandés, creador del mito del vampiro.

Gregorio Belinchón 20 ABR 2012

   "Strigoi, strigoi, strigoi...", susurraba hace hoy 100 años Bram Stoker. Podía ser fruto del delirio o tal vez sea una leyenda enriquecida por el paso del tiempo, pero el autor de Drácula falleció señalando —según atestiguaron sus amigos presentes— algo en un rincón de la habitación de la pensión londinense en la que pasó sus últimos días. Strigoi, en rumano, significa espíritu maligno. Una expresión final demasiado perfecta para ser pronunciada por el creador del mito moderno del vampirismo (algo parecido se cuenta de Bela Lugosi, el primer gran Drácula del cine, del que se decía paseaba por la residencia de ancianos buscando cuellos que chupar).
   El irlandés Bram Stoker (1847-1912) no será recordado como un gran escritor. Rodrigo Fresán, autor de prólogo a la edición de 2005 de Mondadori de la novela, comenta: "Stoker es muy mal escritor, un ejemplo clásico de creador flojo —no hay más que leerle en su inglés original— que de repente crea una obra genial". Enrique Vila-Matas apunta en esa dirección: "Seiscientas páginas y el conde solo sale en unas quince. Al estilo de El corazón en las tinieblas, de Joseph Conrad, se crea un espectáculo alrededor de un personaje que aparece muy poco. Es más interesante y fascinante el ambiente que lo que ocurre. La narración conduce al personaje. En cambio, creó el vampiro moderno. Solo por eso merece nuestro respeto". Gonzalo Suárez, escritor y cineasta que en diversas ocasiones ha indagado en el ser y el otro, en la criatura y su creador (Mi nombre es sombra, Remando al viento), reconoce que Stoker le aburre. "Empecé a leerlo y lo dejé. Obviamente forma parte de la literatura victoriana, que sí me atrae. Pero el libro no desarrolla un carácter ontológico, juega más con el sadismo y la sangre. Todos tenemos un monstruo en nuestro interior, pero creo que justo en mí no hay de esa especie", reconoce entre risas.
   Entonces, ¿qué hizo bien Stoker? El escritor irlandés, criado entre libros y profesores privados por culpa de una enfermedad infantil, publicó muchos más cuentos, y ninguno tuvo la repercusión popular y artística de Drácula. "Claro", descifra Fresán, "porque existen novelas influyentes, que por su calidad crea escuela de escritores y de obras, y novelas radioactivas, que enferman a otros, que infectan y producen mejores herederos. El éxito de Drácula radica en un personaje fascinante". Su misma construcción, a base de trozos de diarios y cartas entre los personajes, ralentiza la trama: "Es la novela en la que más se escribe y se lee. Pero, ¿cuándo van a por el monstruo?", dice Fresán.
   Bram Stoker publicó Drácula en 1897, y creó el personaje bebiendo de varias fuentes: primero, del personaje real de Vlad Draculea, Vlad el Hijo del Demonio / Dragon, también conocido como Vlad Tepes el empalador; del actor Henry Irving, una estrella de la época, para el que Stoker trabajó durante 29 años como representante y secretario, y cuya enfermiza relación inspiró de lejos la película La sombra del actor; y de sus charlas con un extraño orientalista húngaro llamado Arminius Vámbéry con el que se entrevistó en diversas ocasiones (Vámbery también era muy imaginativo en sus leyendas sobre la Europa oriental, y su labia y su imaginación las engordaban a gusto del oyente que tenía en cada momento). Óscar Wilde dijo que Drácula era la obra de terror mejor escrita de todos los tiempos. Arthur Conan Doyle tampoco escatimó elogios. "Es que es muy de la época victoriana", según Fresán, "es el triunfo del gótico, de un terror que crea personajes como Frankenstein, el doctor Jekyll y Mister Hyde...". ¿También puede ser la venganza de un hombre que se siente vampirizado por otro? "Como libro, efectivamente, es muy transparente, ya que son los años del advenimiento del psicoanálisis". El subconsciente de los autores sale a borbotones. "Fíjate en este Drácula, en Peter Pan, en Sherlock Holmes...". Gonzalo Suárez recalca en ese grandioso momento literario británico: "Me atrae mucho ese género. Dio unas obras de ficción fascinantes, a diferencia de la española, más realista".
   La triste vida de Stoker, que arrastra a su familia detrás de Irving, que no recibe ningún dinero cuando fallece el actor, y que muere pobre víctima de la sífilis que había contraído yendo de prostitutas con Irving en París, se ha prolongado en el tiempo. Vila-Matas estuvo en Dublín alojado a pocos metros de la casa donde durante décadas vivió Stoker: "La primera vez vi una placa, que recordaba su estancia. El mismo Oscar Wilde, primer novio de Florence, posterior esposa de Stoker, vivía a pocas manzanas. Años después volví y en lugar de la casa había una clínica de cirugía estética. De la placa, ni rastro". "A mí me entristece la deriva actual del personaje", comenta Fresán. "Eso de que vayan al colegio los vampiritos de Crepúsculo...". Algo que nunca hubiera ocurrido en la novela original. Como dice el viejo conde: "Yo pertenezco a un familia muy antigua y me moriría muy pronto si me viese obligado a residir en una mansión moderna. No busco ni la alegría ni el júbilo, y menos aún la felicidad que obtienen los jóvenes por un bello día de sol y el murmullo del agua".

   Morded y multiplicaos (Un mito impulsor de la literatura)
   Drácula — “novela radioactiva que enferma al resto”, según definición de Rodrigo Fresán— ha tenido todo tipo de continuaciones literarias, desviaciones a la ligera del mito original del vampiro que reguló Bram Stoker, y versiones cinematográficas y teatrales. Lógico, a pesar de su esquema basado en páginas de diarios y cartas entre los personajes, Stoker tenía como intención inicial escribir una obra de teatro. Más aún, poco después de publicar en 1897 la novela, su autor realizó una lectura dramatizada de Drácula. El manuscrito original, escrito a máquina y con innumerables correciones, desapareció durante décadas. En los ochenta sus 541 páginas fueron encontradas al noroeste de Pennsylvania, y en la portada, escrita a mano, aparecía su título original, Los no-muertos. Debajo, el nombre del autor, Bram Stoker. Está claro que el escritor decidió rebautizarla en el último segundo.
   Hoy, entre Stephanie Meyer, Guillermo del Toro, Charlaine Harris o Anne Rice, hasta los descendientes de Stoker han sacado partido del conde. Su sobrino bisnieto Dacre Stoker, apoyado por un experto en el tema, Ian Holt, publicó en 2009 una continuación, Drácula, el no muerto, que, aunque arrancaba con gracia, se perdía en una trama alocada y con guiños a otros clásicos como Jack el Destripador. Las cenizas de Stoker, que reposan en una urna junto a las de su único hijo, Irving Noel, en Londres, deben de revolverse de vez en cuando.

PRENSA. Viñeta de EL ROTO

   En "El País" (20 abril 2012):

martes, 24 de abril de 2012

POESÍA. Poema de Nicanor Parra sobre la concesión del premio "Cervantes"

Nicanor Parra

   En "El País":
¿Esperaba este premio?

No
Los premios son
Como las Dulcineas del Toboso
Mientras + pensamos en ellas
+ lejanas
+ sordas
+ enigmáticas
Los premios son para los espíritus libres
Y para los amigos del jurado
Chanfle
No contaban con mi astucia

POESÍA. DÍA DEL LIBRO. POEMAS SOBRE LA ROSA, EL LIBRO, LA PALABRA: "Rosa mutabile", de García Lorca (1898-1936)

Federico García Lorca

ROSA MUTABILE

Cuando se abre en la mañana,
roja como sangre está.
El rocío no la toca
porque se teme quemar.

Abierta en el mediodía
es dura como el coral.
El sol se asoma a los vidrios
para verla relumbrar.

Cuando en las ramas empiezan
los pájaros a cantar
y se desmaya la tarde
en las violetas del mar,
se pone blanca, con blanco
de una mejilla de sal.

Y cuando toca la noche
blanco cuerno de metal
y las estrellas avanzan
mientras los aires se van,
en la raya de lo oscuro,
se comienza a deshojar.

CUENTO. AVANCE EDITORIAL. Del libro "Los hijos de los días", de Eduardo Galeano (5)


   En "El País":
Setiembre 11
Día contra el terrorismo

   Se busca a los secuestradores de países.
   Se busca a los estranguladores de salarios y a los exterminadores de empleos.
   Se busca a los violadores de la tierra, a los envenenadores del agua y a los ladrones del aire.
   Se busca a los traficantes del miedo.

PRENSA. "El suicidio económico de Europa", por Paul Krugman

Paul Krugman

   En "El País":
El suicidio económico de Europa
   La austeridad fiscal que promueve Alemania está ahogando a sus socios europeos.

Paul Krugman 22 ABR 2012
 
   La semana pasada, The New York Times informaba de un fenómeno que parece extenderse cada vez más en Europa: los suicidios “por la crisis económica” de gente que se quita la vida desesperada por el desempleo y las quiebras de las empresas. Era una historia desgarradora, pero estoy seguro de que yo no era el único lector, especialmente entre los economistas, que se preguntaba si la historia principal no será tanto la de las personas como la de la aparente determinación de los líderes europeos de cometer un suicidio económico para el continente en su conjunto.
   Hace solo unos meses albergaba algo de esperanza respecto a Europa. Es posible que recuerden que a finales del pasado otoño Europa parecía estar al borde de la crisis financiera, pero el Banco Central Europeo, homólogo europeo de la Reserva Federal estadounidense, acudió al rescate. Ofreció a los bancos europeos unas líneas de crédito indefinidas siempre que presentaran bonos de los Gobiernos europeos como garantía, lo que ayudó directamente a los bancos e indirectamente a los Gobiernos, y puso fin al pánico.
   La cuestión por aquel entonces era saber si esta acción valiente y eficaz sería el inicio de un replanteamiento más amplio, y si los líderes europeos usarían el oxígeno que el banco había insuflado para reconsiderar las políticas que llevaron las cosas a un punto crítico en primer lugar.
   Pero no lo hicieron. En vez de eso, persistieron en sus políticas y en sus ideas que no dieron resultados. Y cada vez resulta más difícil creer que algo les hará rectificar el rumbo.
   Piensen en la situación en España, que actualmente es el epicentro de la crisis. Ya no se puede hablar de recesión; España se encuentra en una depresión en toda regla, con una tasa de desempleo total del 23,6%, comparable a la de EE UU en el peor momento de la Gran Depresión, y con una tasa de paro juvenil de más del 50%. Esto no puede seguir así, y el hecho de haber caído en la cuenta de ello es lo que está incrementando cada vez más los costes de financiación españoles.
   En cierta forma, no importa realmente cómo ha llegado España a este punto, pero por si sirve de algo, la historia española no se parece en nada a las historias moralistas tan populares entre las autoridades europeas, especialmente en Alemania. España no era derrochadora desde un punto de vista fiscal; en los albores de la crisis tenía una deuda baja y superávit presupuestario. Desgraciadamente, también tenía una enorme burbuja inmobiliaria, que fue posible en gran medida gracias a los grandes préstamos de los bancos alemanes a sus homólogos españoles. Cuando la burbuja estalló, la economía española fue abandonada a su suerte. Los problemas fiscales españoles son una consecuencia de su depresión, no su causa.
   Sin embargo, la receta que procede de Berlín y de Fráncfort es, lo han adivinado, una austeridad fiscal aún mayor.
   Esto es, hablando sin rodeos, descabellado. Europa ha tenido varios años de experiencia con programas de austeridad rigurosos, y los resultados son exactamente lo que los estudiantes de historia les dirían que pasaría: semejantes programas sumen a las economías deprimidas en una depresión aún más profunda. Y como los inversores miran el estado de la economía de un país a la hora de valorar su capacidad de pagar la deuda, los programas de austeridad ni siquiera han funcionado como forma de reducir los costes de financiación.
   ¿Cuál es la alternativa? Bien, en la década de 1930 -una época cuyos detalles la Europa moderna está empezando a reproducir de forma cada vez más fiel- el requisito fundamental para la recuperación fue una salida del patrón oro. La medida equivalente ahora sería una salida del euro, y el restablecimiento de las monedas nacionales. Pueden decir que esto es inconcebible, y que sin duda alguna sería enormemente perjudicial tanto económica como políticamente. Pero lo que es realmente inconcebible es mantener el rumbo actual e imponer una austeridad cada vez más rigurosa a países que ya están sufriendo un desempleo de la época de la Depresión.
   Por eso, si los líderes europeos quisieran realmente salvar al euro estarían buscando un rumbo alternativo. Y la forma de dicha alternativa es en realidad bastante clara. Europa necesita más políticas monetarias expansionistas, en forma de buena disposición -una buena disposición anunciada- por parte del Banco Central Europeo para aceptar una inflación algo más elevada; necesita más políticas fiscales expansionistas, en forma de presupuestos en Alemania que contrarresten la austeridad en España y en otros países en apuros de la periferia europea, en vez de reforzarla. Incluso con esas políticas, los países periféricos se enfrentarían a años de tiempos difíciles, pero al menos existiría alguna esperanza de recuperación.
   Sin embargo, lo que estamos viendo en realidad es una falta de flexibilidad absoluta. En marzo, los líderes europeos firmaron un pacto fiscal que establece de hecho la austeridad fiscal como respuesta ante todos y cada uno de los problemas. Mientras tanto, los principales directivos del banco central insisten en recalcar la voluntad del banco de aumentar los tipos a la más mínima señal de una inflación más elevada.
   Por eso resulta difícil evitar una sensación de desesperación. En vez de admitir que han estado equivocados, los líderes europeos parecen decididos a tirar su economía -y su sociedad- por un precipicio. Y el mundo entero pagará por ello.
 
   Paul Krugman, premio Nobel de Economía 2008, es catedrático de la Universidad de Princeton.
   Traducción de News Clips.
   © 2012 New York Times News Service

PRENSA. DÍA DEL LIBRO. Viñeta de Forges

   En "El País" (23 abril 2012):

lunes, 23 de abril de 2012

PRENSA. Viñeta de EL ROTO

   En "El País" (23 abril 2012):

POESÍA. DÍA DEL LIBRO. POEMAS SOBRE LA ROSA, EL LIBRO, LA PALABRA: "El ruego del libro", de Gabriela Mistral (1889-1957)

Gabriela Mistral

EL RUEGO DEL LIBRO

Ponme una ropa oscura,
la ropa de labor;
trátame con dulzura,
como si fuera una flor.

Verás, cuando oigas locas
historias infantiles,
que charladoras bocas
son mis hojas sutiles.

Mi saber es liviano,
mi saber es profundo.
Niño, me das la mano
y yo te muestro el mundo.

Yo te presento un hada
y te charlo del sol,
de la rosa encarnada,
prima del arrebol;

de la patria gloriosa,
de las almas de luz,
de la vida armoniosa
del maestro Jesús.

Mis hojitas nevadas
piden solo un favor:
de tus manos rosadas
un poquito de amor.

DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO: MANIFIESTO. Por Fernando Ortiz


La lectura: un sinónimo de felicidad


     Sí, he dicho en el título felicidad, esa palabra que, según el diccionario, tiene dos acepciones. La primera, “estado de ánimo que se complace en la posesión de un bien” y, la segunda, “satisfacción, gusto, contento”. Y a las dos conviene el disfrute de la lectura, como todos los aficionados a ella saben e ignoran los iletrados. Estos creen que detrás de esa palabra, felicidad, se esconde al menos el parto de los montes, las huríes del profeta y el cuponazo. Y, al fin, resulta que, como todo lo humano, la felicidad es algo más modesto y hecho a la medida del hombre. La felicidad puede representarse, por ejemplo, en la luz de la mesilla de noche encendida y, sobre esta, el libro que estamos leyendo y que, casi desde el principio, nos depara tanto placer que ya andamos temiendo su final. Porque siempre es poco y no mensurable con el reloj el tiempo que se dedica a algo que nos produce goce.
     Dice Valéry Larbaud en su ensayo Ese vicio impune, la lectura: “La lectura es una especie de vicio, semejante a los hábitos a los que volvemos con un sentimiento vivo de placer, en los que nos refugiamos y aislamos, y que nos consuelan y guardan una oportunidad de revancha de nuestros pequeños sinsabores”. Y añado yo que este hábito resulta aún más gustoso si lo formamos en la niñez, época en la que el lector es más activo ante el libro. Así, el niño que lee La isla del tesoro, lee también su propia obra en colaboración con Stevenson, pues la ha enriquecido con sus experiencias, sentimientos y ensueños, añadiéndole aventuras, episodios y personajes de su propia invención. Y ese mismo lector, cuando abandone la niñez y abra obra vez las viejas páginas de La isla del tesoro, volverá a percibir, junto al inagotable tesoro del mundo maravilloso que allí se encierra, el violento perfume de la infancia abolida y ahora recuperada como por arte de encantamiento.

PRENSA CULTURAL. "Babelia". "Diccionario del antipoeta" (Nicanor Parra)

Pieza de la serie 'Las 3 calaveras de Colón'. ('Artefactos visuales'. Nicanor Parra. Fundación Telefónica, 2001. 64 páginas)


   En "Babelia", suplemento cultural de "El País":
Diccionario del antipoeta

   Ante la entrega del Premio 'Cervantes', el próximo lunes, Niall Binns, editor de las obras completas de Nicanor Parra, explica a un autor beligerante para quien el poeta “debe ser un ojo que mira a través de un microscopio en cuyo extremo pulula una fauna microbiana”

NIALL BINNS 21 ABR 2012
 
A
   ANTI. El prefijo beligerante. Poemas y antipoemas, el título de 1954, es una hazaña de marketing poético. Es el título estelar del siglo XX. Mientras todos los demás son poetas, antipoeta hay uno: Nicanor Parra. Y pensar que el libro estuvo a punto de no llamarse así, y estaríamos hablando hoy de un Premio 'Cervantes' para “el autor de Material de lectura”, “de Oxford 1950”, “de Veinte años y un día” o “de Pensamientos varios”…
 
   ARISTÓFANES. El maestro absoluto en los años de estudiante en Oxford: Tomemos el caso de Aristófanes / arrodillado sobre sus propias rodillas / riéndose como energúmeno en las propias barbas de la Parca.
   ARTEFACTOS. El libro de 1972. Pero no es un libro; es una caja de tarjetas postales. Iba a titularse W.C. Poems: los 242 textos son como grafitis recogidos de las paredes de los baños públicos.
 
B
   BANDEJITAS. Las bandejitas de las pastelerías. Desde los años noventa, en ellas ha ido dibujando Parra un corazón con patas, el “Hablante lírico” o “Don Nadie”, que extiende un brazo como señalando algo y espeta al lector el artefacto de turno. Respuesta del oráculo / Hagas lo que hagas te arrepentirás.
 
C
   CHILLÁN. La ciudad de la infancia, hundida por el terremoto de 1939: de mi pueblo / sólo queda un puñado de cenizas.
   CHISTE. “Lo contrario de la poesía es el chiste” (Carlos Bousoño, Teoría de la expresión poética). Véase Nicanor Parra, Chistes parra desorientar a la policía poesía (1983).
   CRÍTICO. Digamos, por ejemplo, el padre agustino Prudencio Salvatierra sobre Versos de salón (1962): “¿Puede admitirse que se lance al público una obra como ésta, sin pies ni cabeza, que destila veneno y podredumbre, demencia y satanismo?… Me han preguntado si este librito es inmoral. Un tarro de basura no es inmoral, por muchas vueltas que le demos para examinar su contenido”.
 
D
   DIOS. A él dedica Parra sus obras completas. Exista o no exista
   DISCURSOS DE SOBREMESA. A los casi ochenta años, asediado por los premios, Parra inventó un nuevo género para salir del paso de las obligaciones protocolarias. Son discursos poéticos de agradecimiento, cargados de los tópicos, la falsa modestia y los elogios de rigor. El personaje de los discursos cumple con su papel y al mismo tiempo delata su egolatría ante un público cautivo: Gracias Señor Rector / por este premio / tan contundente como inmerecido / Soy un monstruo insaciable / No puedo rechazarlo / Todas las flores me parecen pocas.
 
E
   ECOPOESÍA. Ni capitalista ni socialista, sino todo lo contrario: ecologista. El Parra ecopoeta de los años ochenta lo tenía claro: El error consistió / en creer que la tierra era nuestra / cuando la verdad de las cosas / es que nosotros somos de la tierra.
   ELECTROCUCIÓN. Parra escribe como si al día siguiente fuera a ser electrocutado (Roberto Bolaño).
 
F
   FRANCIA. Los poetas hispanoamericanos suspiraban por Francia. Todos estos señores / —y esto lo digo con mucho respeto— / deben ser procesados y juzgados / por construir castillos en el aire / por malgastar el espacio y el tiempo / redactando sonetos a la luna / por agrupar palabras al azar / a la última moda de París.
   FRANCOTIRADOR. El antipoeta es un francotirador, que hace saltar a papirotazos los cimientos apolillados de las instituciones caducas y anquilosadas.
 
G
   GATO. El primer texto publicado por Nicanor Parra fue un cuento titulado Gato en el camino. Así comenzaba: Éste era un gato. Una vez se extravió…
 
H
   HOJAS DE PARRA. Título del libro de 1985, pero también de una obra teatral basada en la antipoesía que se presentó en 1977, en plena dictadura, en una carpa erigida en el centro de Santiago. Primero se cerró la carpa por motivos “sanitarios”; luego, de noche, durante el toque de queda, unos “desconocidos” la incendiaron.
   HOMBRE IMAGINARIO. El hit número uno, el bis de los recitales multitudinarios de Parra: El hombre imaginario / vive en una mansión imaginaria / rodeada de árboles imaginarios / a la orilla de un río imaginario…
   HUIDOBRO. Desde la casa del poeta, en el pueblo de Las Cruces, se distingue con prismáticos la tumba de Huidobro al otro lado de la bahía de Cartagena. A él, en su centenario, dedicó Parra el segundo de sus discursos de sobremesa.
   HUMOR. Cordero de Dios que lavas los pecados del mundo / dame tu lana para hacerme un sweater.
 
K
   KAFKA. Otro maestro absoluto de Parra: el personaje que habla en los antipoemas es una especie de proyección del sujeto kafkiano, que es una hoja en la tormenta, una víctima.
   KEATS. What shocks the virtuous philospher, delights the camelion Poet. (…) A Poet is the most unpoetical of any thing in existence; because he has no Identity —he is continually in for— and filling some other Body (John Keats). Parra es un poeta camaleón. Se encarna en sus personajes confusos, contradictorios, delirantes. ALÓ ALÓ / conste que yo / no soy el que habla.
 
L
   LA CUECA LARGA. Cuatro poemas “populares” publicados en 1958 como libro. Son herederos de la tradición oral de la que Nicanor y sus hermanos Violeta y Roberto se nutrieron en su infancia. La poesía popular y la muy popular antipoesía conviven en Parra desde siempre.
   LEAR, REY & MENDIGO. El destino los juntaba, Parra y Shakespeare, la tragedia isabelina en el habla del Chile actual. Éxito en las tablas en 1992, se publicó como libro en 2004. OSWALD: Por qué me tratas así. No te conozco. KENT: Yo a ti sí que te conozco. O: Me conoces por qué? K: Por granuja por pícaro por tragasobras / Despreciable / engreído / miserable / Eres un delator / un hijo de puta / Presumido / rastrero / zalamero / Sangre de horchata / Arribista cobarde / Caballero nonato de cincuenta libras / Holgazán insolente / cuya hacienda cabe en una maleta / Tres tristes trajes al año / Patas hediondas / Empañador de espejos / Sí / Lacayo experto en genuflexiones / pero que no es más que un engendro ruin / de granuja alcahuete / Cabrón / Hijo y nieto de perra descastada. / Te daré una paliza hasta hacerte chillar / si te atreves / a negar una sílaba de tu currículum.
   LENGUAJE. Nosotros conversamos / en el lenguaje de todos los días / No creemos en signos cabalísticos.
   LORCA. La muerte de Lorca golpeó al joven Parra como a todos (sólo quiero que me entierren / con una guitarra al lado / igual como se la ponen / cuando entierran un gitano / que así lo dejó entendido / un cantor que fusilaron). En su primer libro, un Cancionero sin nombre (1938) que después ha querido olvidar, intentó adaptar a Chile el método del romance lorquiano. Con humor, sí; también con desfachatez: Déjeme pasar, señora / que voy a comerme un ángel.
 
M
   MADRE. Clara Sandoval Navarrete, madre de ocho hijos: Qué mujer esta Clara Sandoval / (…) / cuando no se la ve detrás de su máquina / cose que cose y vuelta a coser / —hay que dar de comer a la familia— / quiere decir que está pelando papas / o zurciendo / o regando las flores / o lavando pañales infinitos // no le pide peras al olmo / sabe que se casó con un bohemio.
   MÉTRICA. Del octosílabo de la poesía popular (La cueca larga, 1958; Coplas de navidad. Antivillancico, 1983) a los endecasílabos de Versos de salón. De la Edad Media que pervivía en la tradición oral de Chillán a la modernidad urbana de Santiago. Todo estaba previsto por Cervantes. En-un-lu-gar-de-la-Man-cha, octosílabo escrito con el idioma aún medieval de Sancho; de-cu-yo-nom-bre-no-quie-roa-cor-dar-me, endecasílabo con la voz de don Quijote y de la nueva tribu moderna.
   MIRADA DE CIENTÍFICO. Estudiante de posgrado de las universidades de Brown y Oxford, profesor de mecánica racional en la Universidad de Chile, Parra ensaya en su obra la mirada del científico: Estoy convencido de que el poeta no tiene el derecho de interpretar sino simplemente de describir fríamente; él debe ser un ojo que mira a través de un microscopio en cuyo extremo pulula una fauna microbiana; un ojo capaz de explicar lo que ve. La fauna, por supuesto, somos nosotros.
 
N
   NERUDA. Neruda nació en Parral, pero Parra no nació en Nerudal.
   NICANOR PARRA. El nombre propio a cara descubierta y a mucha honra. La poesía chilena era el reino del seudónimo: Lucila Godoy Alcayaga (Gabriela Mistral); Vicente García-Huidobro Fernández (Vincent Huidobro); Carlos Díaz Loyola (Pablo de Rokha); Luisa Anabalón Sanderson (Winétt de Rokha); Moisés Gutiérrez (Rosamel del Valle); Gilberto Concha Riffo (Juvencio Valle); Neftalí Ricardo Reyes Basualto (Pablo Neruda).
 
O
   OBRAS (IN)COMPLETAS. El segundo tomo de Obras completas & algo † se publicó en 2011. Parra no ha dejado de escribir en su casa de Las Cruces. Son obras forzosamente incompletas.
   OBRAS PÚBLICAS. Exposición de “trabajos prácticos” celebrada en Santiago en 2006. Un tomate perforado por un clavo: Naturaleza muerta. Un simple matamoscas: Armas nucleares No / Basta & sobra con un matamoscas. Una máquina de escribir: La máquina del tiempo. Un Cristo crucificado de mimbre: El que pierde gana. Un crucifijo vacío: Voy & vuelvo. Una botella de Coca-Cola: Mensaje en una botella.
 
P
   POLÍTICA. La izquierda y la derecha unidas / jamás serán vencidas.
   PROFESOR. Aquí me tienen hoy / detrás de este mesón inconfortable / embrutecido por el sonsonete / de las quinientas horas semanales.
 
Q
   QUEBRANTAHUESOS. No el buitre, sino el periódico mural o collage surrealista que Parra, Enrique Lihn y Alejandro Jodorowsky pegaban en las paredes de Santiago en 1952.
 
S
   SOLEMNIDAD. Durante medio siglo / la poesía fue / el paraíso del tonto solemne / hasta que vine yo / y me instalé con mi montaña rusa.
   SUSPIRO. Éste es el hombre / que derrotó / al suspiro / y es muy capaz / de encabezar / la decapitación / del suspirante (Neruda dixit: “Una corbata para Nicanor”).
 
T
   TACITA DE TÉ. En 1970, durante un Encuentro de Escritores en Washington DC, Parra fue llevado a la Casa Blanca en una visita turística. Inesperadamente, la esposa del presidente de EE UU aguardaba a los poetas con una taza de té. Se divulgó por América Latina una foto de Nicanor Parra con la señora Nixon. Era la época de la guerra de Vietnam. Se desató una campaña de desprestigio contra Parra, un boicot de sus clases en Chile.
 
U
   ULTRATUMBA. La primera pregunta de la noche / se refiere a la vida de ultratumba: / quiero saber si hay vida de ultratumba / nada más que si hay vida de ultratumba. Desde la ultratumba nos hablan, en la antipoesía, un “anti-Lázaro” que no quiere volver a vivir, un difunto vanidoso que agradece al lector su bello ataúd y las coronas tan bonitas, y un muerto que no descansa en paz por culpa de los sepultureros borrachos y los malditos gusanos que se cuelan por todas partes.
 
V
   VIOLETA PARRA (1917-1967) Yo no sé qué decirte en esta hora / La cabeza me da vueltas y vueltas / como si hubiera bebido cicuta / hermana mía.
 
W
   WALT WHITMAN. Todos querían ser el Whitman del Sur: el Darío de Prosas profanas (“lo demás es tuyo, demócrata Walt Whitman”); el Huidobro de Altazor (“conocía todos los secretos sin ser Walt Whitman”); el inconmensurable Pablo de Rokha (“El continente americano ha producido dos estilos en la literatura: el de Walt Whitman y el mío”), y el Neruda de Canto general (“Dame tu voz y el peso de tu pecho enterrado, / Walt Whitman, y las graves / raíces de tu rostro”). Nicanor Parra también quiso ser Walt Whitman, pero viajó a Estados Unidos, leyó a Whitman, imitó a Whitman, y decidió un día que ya no quería serlo más: Un día, contemplando su fotografía, reparé en las graves barbas. Justo ahí le pillé el lado flaco: Whitman no tenía humor. Era un saco de papas. Entonces me bajé del carro.
 
Z
   ZÁRATE VEGA, DOMINGO. El “Cristo de Elqui”, un estrafalario predicador callejero de los años treinta, se convertiría en la voz de Parra en los dos libros de Sermones y prédicas del Cristo de Elqui publicados en 1977 y 1979. ¿Cómo escribir en tiempos de dictadura, en los peores años del pinochetismo? Disfrazándote de loco.
 
   Obras Completas II. Obras completas & algo † (1975-2006). Nicanor Parra. Prefacio de Harold Bloom. Niall Binns e Ignacio Echevarría (editores). Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Barcelona, 2011. 1.200 páginas. 58 euros.
   Obras Completas I. Obras Completas & algo † (1935-1972). Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Barcelona, 2006. 1.224 páginas. 55 euros.
Pieza de la serie 'Las bandejitas'



Pieza de la serie 'El teléfono de Hitler'



Pieza de la serie 'Poesía visual'

LIBROS. DISCURSO DE GARCÍA LORCA: "Medio pan y un libro"

Federico García Lorca

   Discurso de Federico García Lorca al inaugurar la biblioteca de su pueblo, Fuente Vaqueros (Granada). Septiembre, 1931.

     Medio pan y un libro

   Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. 'Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre', piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Esta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza, que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión. Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí, honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
   No solo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle, no pediría un pan, sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales, que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
   Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita, y ¿dónde están esos libros?
   ¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: 'amor, amor', y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevski, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita, y pedía socorro en carta a su lejana familia, solo decía: '¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!'. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
   Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: 'Cultura'. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.

domingo, 22 de abril de 2012

IES "MAIMÓNIDES". LITERATURA. Presentación de "Olivas negras", de Manuel del Pino

   Esta tarde, en la Feria del Libro, se ha presentado la novela "Olivas negras", de nuestro compañero Manuel del Pino.
   Este es el texto de la contracubierta:

   ¿Quién mataría atormentando a sus víctimas con un hacha y llenándoles la boca de olivas negras? ¿Por qué alguien cometería tal atrocidad?
   Todo apunta a un brutal caso de venganza contra turbios empresarios, por corrupciones inmobiliarias en plena crisis, tendiéndoles una trampa mientras mantienen orgías con prostitutas.
   Pero la realidad puede ser más cruel aún, en una historia donde no hay inocentes y donde los grandes abusos que se cometieron se pagan con sangre.
   El escéptico inspector Jorge Leiva y su bella ayudante Carla Ruiz forman una pareja investigadora tan explosiva que solucionarán su primer y trepidante caso en el centro de Madrid en una sola noche, durante la Nochevieja, remontándose al oscuro pasado de las víctimas y a los misterios que esconden El Lazarillo de Tormes y Las Meninas de Velázquez.
   Olivas negras sigue la mejor tradición de novela negra americana y europea, aportando además personajes e historias originales que la permiten formar parte, con toda justicia, de lo que ha dado en llamarse la nueva novela policíaca española.

   Y una breve semblanza del autor:
   Manuel del Pino (Porcuna, Jaén, 1971) es licenciado en Filosofía por la Universidad de Granada en 1994 y profesor de Filosofía en Enseñanzas Medias desde 1996.
   Fue colaborador en los semanarios «Nuevo Jaén» (1998-2002) y «Andújar Información» (2002-04). Realizó los cursos de doctorado en Humanidades en la Universidad de Jaén, con la tesina: Sobre el concepto de lo justo en los sofistas de la segunda generación, y la tesis: El problema de la justicia en Sócrates. Actualmente, es profesor de Filosofía en el I.E.S. "Maimónides" de Córdoba.
   Ha publicado en multitud de revistas; así mismo es autor de varios ensayos. En los últimos años se ha dedicado a la práctica del relato: Relatos góticos; Relatos del inspector Leiva; Operación Obulco (Ipolca. Relatos iberos. VV. AA. Ed. El olivo de papel de Andalucía, Jaén, 2011); y también las novelas Reality, Siniestra y El caso Dalí.
Fuente

   Unas fotos de la presentación:
Hay un ejemplar en la biblioteca

PRENSA. "Levedad", por Manuel Vicent

Manuel Vicent

   En "El País":
Levedad

Manuel Vicent 22 ABR 2012

   Parece que nunca como ahora, a un tiempo tan duro le ha correspondido una cultura tan leve e inane. Lo lógico es que la convulsión social libere del inconsciente colectivo un pozo negro del que se nutren los grandes artistas. El viento fétido que anunciaba la Primera Guerra Mundial engendró el expresionismo alemán y dio nombres insignes a la historia del arte. Ese movimiento estético encabezado, entre otros, por Georg Grosz, Kirchner y Otto Dix fue la proyección de una locura que presagiaba la próxima tragedia. La belleza se hallaba entonces al mismo nivel de la destrucción. Incluso la época más frívola de entreguerras, llena de sombreros blancos, pliegues en los pantalones bombachos, martinis y sonidos de jazz tuvo a un ejemplar de la altura estética de Scott Fitzgerald para representarla. Con el inicio del siglo XX llegó Picasso al frente de la vanguardia histórica; Sigmund Freud extrajo de los pasteles de Viena la mucosa sexual del subconsciente, que Joyce en el Ulises convertiría en esos pensamientos turbios e inconexos de un ciudadano vulgar, que son los de la humanidad entera, derramados por las calles de Dublín. El escarabajo de Kafka emergió del gueto de Praga como un proyecto vital, mientras toda la nostalgia evanescente de un mundo que se iba, fue hilada como un capullo de oro por ese gusano de seda que fue Marcel Proust. Steinbeck levantó acta de la Gran Depresión; después del gas mostaza de la Primera Guerra Mundial había que escalar la Montaña Mágica, de Thomas Mann; después del gas Ziklon B de Auschwitz estaban Sartre y Camus. Se achaca a nuestra época el que haya convertido el arte en una espuma llena de ocurrencias y no será porque falten alicientes de locura, confusión, sangre y fanatismo en cada telediario. Pero esta aparente levedad es solo de un espejismo. Ya no se escriben versos sobre la luna porque se ha viajado a la luna de verdad; no están Heidegger ni Wittgenstein ni Carl Popper porque la filosofía es la materia oscura de la física cuántica; se han terminado los sueños vanos porque la biología molecular ha desvelado el misterio de la vida. La poesía está en la química y si no hay novelas ni teatro es porque la ficción es ya la propia conciencia de estar vivos formando parte de las estrellas.

viernes, 20 de abril de 2012

POESÍA. DÍA DEL LIBRO. POEMAS SOBRE LA ROSA, EL LIBRO, LA PALABRA: "Una vez más el tema (el viejo tema) de la rosa", de Víctor Botas (1945-1994)

Víctor Botas

UNA VEZ MÁS EL TEMA
(EL VIEJO TEMA) DE LA ROSA

Tu lejana quietud y esa apariencia
que la tarde te ofrece de indecisa
roja gota de sangre, de algún modo
que no acierto a entender, me están pidiendo
que hoy me dirija a ti, precario adorno
de un jardín que no es mío. Pese a todo,
pese a la fiel cancela que te aparta
de mí, sé que me perteneces. Nunca
quien así te preserva podrá darte
lo que ya te estoy dando: que la breve
humedad de tus pétalos resista
más que las firmes rejas que te guardan.

CUENTO. AVANCE EDITORIAL. Del libro "Los hijos de los días", de Eduardo Galeano (4)


   En "El País":
Agosto 30
Día de los desaparecidos

Desaparecidos:
los muertos sin tumba,
las tumbas sin nombre,
las mujeres y los hombres que el terror tragó,
los bebés que son o han sido botín de guerra.
Y también:
los bosques nativos,
las estrellas en la noche de las ciudades,
el aroma de las flores,
el sabor de las frutas,
las cartas escritas a mano,
los viejos cafés donde había tiempo para perder el tiempo,
el fútbol de la calle,
el derecho a caminar,
el derecho a respirar,
los empleos seguros,
las jubilaciones seguras,
las casas sin rejas,
las puertas sin cerradura,
el sentido comunitario
y el sentido común.

PRENSA CULTURAL. Sobre una nueva edición de "Decadencia y caída del imperio romano", de Edward Gibbon, reportaje

El óleo 'The course of Empire. Destruction' (1836), de Thomas Cole. ("El País")

   En "El País":
Manual de uso para el declive imperial
   Aparece una nueva traducción al castellano de ‘Decadencia y caída del imperio romano’, de Edward Gibbon.
   Se trata de una de las obras fundamentales de la literatura.

Jacinto Antón Barcelona 17 ABR 2012
 
   “La sucesión de cinco siglos impuso los diferentes males de desenfreno militar, despotismo caprichoso y elaborada opresión”. He ahí sintetizado el diagnóstico de Edward Gibbon de la causa de la ruina de Roma, tema que desplegó con genio insuperable y aliento grandioso en los seis tomos de su monumental Decadencia y caída del imperio romano, una de las cimas de la historiografía y la literatura universales y una inmensa aventura intelectual. A nivel popular, una obra que ha influido poderosamente en nuestro imaginario del declive de Roma desde Fabiola a Gladiator, además de, claro, La caída del imperio romano.
   Publicada en Inglaterra hace más de doscientos años (de 1776 a 1778) y nunca superada en su apasionante mezcla de erudición y estilo, objeto de controversia por su irónica descripción del primer cristianismo en los famosos capítulos XV y XVI —la Iglesia católica lo puso en el índice de libros prohibidos—, la obra aparece ahora —¡suenen cornus y bocinas, agítense con júbilo los estandartes de las legiones!— en una nueva y cuidadísima traducción de José Sánchez de León Menduiña (Atalanta), en dos voluminosos tomos (el primero ya en la calle, el segundo se publicará en octubre), que permite disfrutar plenamente de una de las joyas del pensamiento occidental.
   No son solo la sucesión de las vicisitudes extraordinarias de los romanos y el relato del destino ejemplar de su imperio —narrados con el pulso de un historiador digno heredero de los Dión Casio, Herodiano, Elio Espartiano o Amiano Marcelino (a los que Gibbon leyó)— lo que nos cautiva de la Decadencia..., sino la asombrosa calidad literaria, alabada, entre otros por Borges, adornada además de un carácter moral en el mejor de los sentidos, de exemplum, que hace que la lectura proporcione un placer estético y espiritual, fuente de conocimiento, reflexión y júbilo, cercano a los Ensayos de Montaigne.
   Vean unos ejemplos en los retratos que el escritor británico ofrece de algunos emperadores romanos. Augusto: “Una cabeza fría, un corazón insensible y una disposición cobarde le incitaron a los diecinueve años a asumir la máscara de hipocresía que nunca después abandonó”. Galieno: “Fue maestro de varias ciencias curiosas pero inútiles, orador preparado y poeta elegante, experto jardinero, excelente cocinero, pero el príncipe más despreciable”. Diocleciano: “Sus cualidades eran útiles más que espléndidas. Su valor siempre correspondió a su deber o a la ocasión, pero no parece que tuviera osadía y espíritu generoso de un héroe que busca el peligro y la fama, desprecia el artificio y desafía audazmente la competencia de sus iguales”. Galerio: “ Fue susceptible a las pasiones más violentas aunque era capaz de una amistad sincera y duradera”. Constantino: “Degenera en un monarca disoluto y cruel, corrompido por la fortuna y encumbrado por la conquista por encima de la necesidad y el fingimiento”. Juliano el Apóstata: “Sostuvo la adversidad con firmeza y la prosperidad con moderación. Trabajaba para aliviar la aflicción y reavivar el espíritu de sus súbditos, y siempre intentaba vincular la autoridad con el mérito y la felicidad con la virtud”. Teodosio (¡fíjense que oportuno!): “Olvidando que el tiempo de un príncipe es propiedad de su pueblo se abandonaba al disfrute de los placeres inocentes pero triviales de una corte lujosa”.
   No olvidemos a Marco Aurelio, en el fiel de la balanza del declive: “Su poca severidad constituía al mismo tiempo la parte más amable y la única defectuosa de su carácter”. Y su nefasto vástago Cómodo, el rival del ficticio Máximo Décimo Meridio de Gladiator: “Hasta la plebe más ínfima sentía vergüenza e indignación de ver a su soberano entrar en el anfiteatro como un gladiador y enorgullecerse de una profesión que las leyes y las costumbres de los romanos tenían catalogada con la nota más justa de la infamia”. A Bertrand Russell le fascinaba la descripción de Zenobia, reina de Palmira: “Si era conveniente perdonar, podía calmar su resentimiento, si era necesario castigar, podía imponer silencio a la voz de la piedad”.
   La primera parte de la obra abarca hasta el fin del imperio romano de Occidente (476) y la segunda, más irregular, según los estudiosos, hasta la caída de Constantinopla (1453).
   “Una obra monumental y didáctica”, subraya el especialista en la antigüedad clásica Carlos García Gual, “que demuestra con creces que la Historia es un género literario”. Gual recuerda que la Decadencia... “es la crónica de un derrumbamiento que ha servido y sirve de ejemplo para el fin de otros imperios, el británico, el estadounidense...”. El estudioso señala el eco de Gibbon en Toynbee y en Robin Lane Fox. Para otra especialista, Isabel Roda, directora del Instituto Catalán de Arqueología Clásica (ICAC), la Decadencia... “es la piedra de toque imprescindible para los estudios romanos; aunque en muchos aspectos científicos ha sido superado, resulta un goce leerlo”.
   El novelista Santiago Posteguillo acaba precisamente de terminar de escribir una escena de carrera de cuádrigas de su próximo libro cuando le recabo una opinión de urgencia sobre Gibbon. “Imprescindible. Es el primero que presenta razones de la caída de Roma de manera global y sopesada, y hace accesible al lector común un montón de información procedente de las fuentes clásicas que tan bien conocía”. Posteguillo recalca que hay que reconocerle el valor a su editor Thomas Cadell, que publicó también a Hume y a Adam Smith y al que solo podemos reprochar, apunta, “el pequeño fallo de que se negara a publicar a Jane Austen: por lo visto solo valoraba bien la no ficción”.
   Sánchez de León Menduiña es el hombre que ha realizado la hazaña de traducir el millón y medio de palabras de la Decadencia... “Han sido cinco años intensos, he tenido que esperar a jubilarme para acometerla, pero he disfrutado”. El traductor considera que las traducciones de que disponía hasta ahora el lector en español no hacían justicia al estilo de Gibbon. “La publicada por Ediciones Turner en 1984 era una edición facsimilar de la José Mor Fuentes de 1842 en un castellano arcaico, barroco y castizo, que dejaba mucho que desear. Y la de Alba de 2000 es una edición abreviada”. La suya sigue la inglesa de la Biblioteca Everyman de 1993-94 y ha procurado respetar el estilo de Gibbon. “Afortunadamente, su sintaxis nos está muy próxima, por su dominio del latín”. De hecho Gibbon pensó inicialmente escribir esta obra señera de la literatura anglosajona ¡en francés!
   No es el más pequeño de los atractivos de Gibbon aludirnos en tantos párrafos: “Era poco probable que los ojos de los contemporáneos descubrieran en la felicidad pública las causas latentes de la decadencia y la corrupción...”.